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Pasta recién hecha, productos frescos de mar, tomates, albahaca y mucho queso. Seguramente esa es la descripción que todos haríamos de la comida italiana porque es una de las más famosas del mundo y así es como la conocemos.

Pero, en realidad, se trata de mucho más que eso. Podríamos atrevernos a decir que no has probado la verdadera comida italiana hasta haber comido en una trattoria, pero eso dejaremos que tú lo decidas.

Lo primero que llama la atención al entrar en esta casa al nororiente de Quito es la hiedra verde y el sonido del agua caer en la pileta del jardín. Así nos recibe el restaurante italiano Trattoria Sole e Luna, con un ambiente relajante, tranquilo y muy tradicional.

¿Qué es una trattoria?

Una trattoria tradicional es un comedor de barrio, de familia, donde la gente puede ir y sentirse como en casa. Estos acogedores rincones son los principales embajadores de la comida italiana en el mundo, donde la mayoría de platos son preparados de la forma más tradicional posible, con cuidado y esmero, como cuando se cocina para la familia.

La casa donde funciona Trattoria Sole e Luna hace que luzca como “algo más” que solo un comedor. Pero, una vez adentro, el ambiente hogareño es más que evidente. Algunos muebles antiguos, botellas de licor semi vacías, flores de tela y tapetes hechos a mano, nos recuerdan esas visitas de la infancia a la casa de los abuelos.

Restaurante Trattoria Sole e Luna, Foto Pasaporte Foodies
Restaurante Trattoria Sole e Luna, Foto Pasaporte Foodies

Un concepto hogareño

Un entorno familiar, sin familia, está incompleto y al hablar con Rodrigo Burgos —el chef—, lo confirmamos. Sus padres le han apoyado a lo largo de toda su carrera, incluyendo este proyecto, que para ese entonces, era un concepto nuevo en esta ciudad.

Para él es muy importante brindar una atención personalizada, y lo ha logrado gracias a que su papá trabaja con él. La relación entre ellos es muy dinámica, aunque a veces hay roces, como en toda familia. Él es quien se encarga de recibir a los clientes en el salón, mientras que Rodrigo se dedica de lleno a la cocina, desde las compras hasta el plato final.

Rodrigo Burgos y su padre, Foto Pasaporte Foodies
Rodrigo Burgos y su padre, Foto Pasaporte Foodies

La inspiración del chef

Rodrigo Burgos comenzó su carrera en “Ristorante Gina al Porto” (en Italia), “Trattoria Luna” y “Perricone’s Marketplace” (en Estados Unidos). ¿Qué tienen estos restaurantes en común? ¡Exacto!, que son italianos. Además, la pasión por esta gastronomía corre por sus venas ya que sus bisabuelos maternos son italianos. “Estaba en la sangre”, nos dice.

Andiamo a mangiare!

Y así llegamos al momento cúspide de la experiencia: mangiare. Elegir nunca es fácil y menos con una carta tan variada. Así que decidimos irnos por los anti pastos y platos insignia del lugar, que ya son muy reconocidos por los amantes de la comida italiana en Quito.

Otras opciones son la Pangora al gratín y el Ceviche de pangora. En este último se mezcla algo italiano con algo local. “Hemos logrado una combinación perfecta, a base de cebolla, cilantro, tomate y salsa rosada con pesto para darle el toque italiano”, añade Rodrigo.

Seguimos con un Pulpo al grill, producto que también tiene su proveedor particular. Es servido con una jardinera de rúcula, papas doradas con páprika y una salsa a base de vino blanco. Después de probarlo, coincidimos en que no hay un truco especial para cocinar pulpo, todo está —como afirma el chef— en tratarlo de la mejor manera hasta llegar al punto justo de cocción, que tarda entre dos a dos horas y media.

Pulpo al grill, Foto Pasaporte Foodies
Pulpo al grill, Foto Pasaporte Foodies

Sabores, aromas y recuerdos

La recomendación del chef no podía faltar, así que probamos el famoso “Chuletón de cerdo”, de aproximadamente 400 gr (que no está en la carta pero ahora sabes que existe y puedes pedirlo 😉). Quisimos acompañar este corte con Fetuccini al pesto, por una razón especial. Dejaremos que Rodrigo te lo cuente para que vivas la experiencia tal como nosotros.

Chuletón de cerdo, Foto Pasaporte Foodies

La verdadera comida italiana huele a frescura y tradición. No se trata de evitar cualquier tipo de innovación en la cocina, sino de recordar que siempre hay que mirar atrás para no perder de vista el fundamento. Y la cocina italiana es eso: fundamento. Al probarla, debe tener esos sabores hogareños que nos traigan recuerdos de una comida preparada para ser compartida en familia.

De estos elementos está compuesta el alma culinaria de Trattoria Sole e Luna, un lugar en el que te convencerás de que un verdadero restaurante italiano se construye en familia. Aquí se busca que los comensales se sientan como en casa gracias al plato, se casen con el plato y vuelvan por ese plato. “Le conozca o no al cliente, si escucho que recomienda al amigo que pruebe algo que ya comió aquí, siento que hice bien mi trabajo” concluye Rodrigo, con una sonrisa.

¿Ya has visitado este restaurante? Recuerda que puedes vivir esta experiencia con Pasaporte Foodies. ¡Estaremos ansiosos de que nos la cuentes!

Av. La Coruña N31-70 y Whymper
02 223 5865
www.trattoriasoleeluna.com
@trattoriasoleluna
@TrattoriaSoleLuna