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Halloween, podría decirse, es un despliegue de anti-gastronomía. A diferencia de fechas como Navidad y Semana Santa, no está ligado a una tradición culinaria en particular. Chocolates, caramelos, chupetes y dulces procesados de todo tipo se consumen por montañas, especialmente en Estados Unidos, aunque la costumbre se ha regado por el mundo occidental.

 

De entre todo ese bombardeo de azúcar, nosotros hemos querido recuperar aquellos detalles culinarios que se remontan a los orígenes de Halloween —que tienen su propio valor gastronómico y tradicional—  y que aún son característicos del festejo en diferentes localidades.

Los celtas tienen la culpa

La cuna de Halloween está en Irlanda. Sus raíces pueden ser rastreadas hasta ciertos rituales celtas. Sobre todo, hasta el festival Samhain, que era el festejo celta más importante de Europa durante su periodo pagano. Desde la noche del 31 de octubre hasta el siguiente día se celebraba el final de la temporada de luz y de la cosecha. Prácticamente, era el Año Nuevo de los celtas, pero también marcaba la transición hacia la temporada oscura, la apertura de una puerta hacia otro mundo.

Actualmente, tanto Irlanda como Escocia celebran Halloween haciendo fogatas, con juegos típicos de la fecha y comiendo el tradicional barmbrack. Dentro de la masa de este fruitcake se ponen “sorpresas” como monedas y anillos. Si en el tuyo encuentras un anillo, significa que podrías casarte pronto. Si encuentras una moneda, la prosperidad económica te aguarda en la nueva temporada. Si encuentras un pedazo de madera, lo sentimos, significa mala suerte. La Iglesia Católica intentó erradicar este festejo pagano declarando al 1 de noviembre como Día de todos los Santos o All hallows’ eve.

 

El rumor de las manzanas asesinas

En Estados Unidos, Halloween coincide con la cosecha anual de manzanas. Las manzanas también se servían acarameladas, como las que se venden en parques de Quito o durante ferias de atracciones. Por un tiempo, la tradición dictaba que los adultos dieran estos dulces a los niños, pero la costumbre cayó en desuso pues hubo casos en los que se encontró clavos y cuchillas dentro de las manzanas.

Donde Halloween y el Día de los difuntos se abrazan

En otras localidades, la línea que separa el Halloween del Día de los difuntos —celebrado el 2 de noviembre en Ecuador—, es difusa. Desde antes de la época colonial, en México ha existido una gran celebración entorno a la figura de la muerte, conocida en esa cultura como Catrina. En la actualidad, la celebración se mantiene pero en una forma híbrida, pues desde la llegada de los europeos al continente americano, esta se fusiono con la tradición católica del Día de todos los santos (All hallows’ eve). Producto de esta fusión cultural es el pan de muerto, una especie de bizcocho dulce en cuya corteza hay un labrado de huesos y lágrimas, que puede ser degustado en el restaurante Viva Zapata de Cumbayá. “El círculo en el centro del pan representa un cráneo y las tiras de masa que salen desde él simbolizan huesos —dice a El Comercio la mexicana Silvia García, propietaria de La Michoacana—. Las lágrimas se encuentran al final de las canillas y representan el sufrimiento de quienes pierden a un ser querido”. El mismo diario explica que otra comida tradicional mexicana para esa fecha son el dulce de calabaza y el chocolate caliente.

El abrazo partido

A diferencia de lo que pasa en México, en Ecuador, la separación entre Halloween y Día de los difuntos es mucho más marcada. La primera fecha está desprovista de rituales culinarios, mientras que la segunda tiene un repertorio específico. La colada morada es una bebida que se sirve caliente, preparada con mortiño, mora, babaco, piña, fresas, ishpingo, hierbaluisa, canela y clavo de olor en una base de harina negra y otras o maíz negro molido. Se consume junto a las famosas guaguas de pan, que son figuras a las que se decora y que representan a los difuntos que ‘revivían’ en la celebración indígena del Aya Marcay Quilla.

 

Como muchos otros días festivos, Halloween es producto de la hibridación de costumbres y rituales, tanto paganos como religiosos, tanto locales como foráneos. ¿Cómo celebras esta fecha tú? ¿Tienes alguna tradición culinaria que quieras compartir con nosotros? ¡Cuéntanos!

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